miércoles, 18 de agosto de 2010

Mi casa, un abrazo con aromas.. Afuera el mar oleaba en adoquines. Por suerte había chapas que en la siesta hacía que llover no fuera triste. Y hablo de mi casa, nunca nuestra. Mudándonos de barrios sin opciones, a la hora de movernos que increíble. Imaginar un mundo en los camiones. La casa, ningún living, ni una pieza. De los despertadores tan temidos, soñados que tal vez quizá no suenen, para ir a mi otra escuela debatido. Jamás podré elogiar a mi pobreza, tan solo es el cristal de mi pasado. Que suena como copa en esta noche  y abraza con su vino destapmado. Mi hermano heredandome las fichas, aquella que vistió tan bien al primo. Así fue que aprendimos en secreto, a compartir los parches y el camino. El carnaval y el tango fueron una. Mi vieja me canto duerme negrito. Y en mi segundo hogar el gallinero. Mi viejo me soñó como angelito. La casa, ningún living, ni una pieza. De los despertadores tan temidos, soñando que tal vez quizá no suenen para ir a mi otra escuela debatidos. Jamás podré elogiar a mi pobreza, tan solo es el cristal de mi pasado. Que suena como copa en esta noche, y abraza con su vino descampado.